El trabajo con los alumnos del siglo XXI ha de tener en cuenta los avances en neuroeducación, las herramientas tecnológicas y el desarrollo de competencias necesarias para abrirse camino en la sociedad de la información y el conocimiento.

Para ello necesitamos herramientas y entornos de aprendizaje que faciliten el desarrollo psicomotor, perceptivo, cognitivo, emocional y social del alumno.

Cada alumno tiene sus propios estilos y ritmos de aprendizaje y los entornos virtuales adaptativos nos permiten gestionar la curva de aprendizaje de forma individualizada, pero también impulsando actividades colaborativas y para la transferencia.